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    CORRER POR UN SUEÑO

    Agustín Da Silva creció como tantos otros niños en la provincia que trabajan en la tarefa, cosechando yerba mate en las plantaciones de Oberá. Vive en el barrio Caballeriza, uno de los tantos asentamientos de la provincia donde la situación de niños trabajadores como él, se repite. Estaba destinado a una vida de trabajo, pero un giro del destino le abrió las puertas a la educación y a la carrera. Hoy con tan solo 22 años, ya es tricampeón nacional de cross country y sueña  clasificar al equipo  olímpico de Argentina. 

    El mismo, dialogo en exclusiva con Nortemisionero y nos cuenta sobre su infancia, el trabajo y sobre su experiencia hasta llegar a ser campeón nacional.

    -¿Cómo está compuesta tu familia?

    -Bueno, nosotros venimos de una familia muy humilde, está compuesta por mi abuela, mi mamá, mis hermanitos. Mis padres son especiales, no están  aptos para darme un buen consejo, no tenían para comprarme una zapatilla o decirme que no faltara a la escuela.

    En casa abunda la necesidad y bueno, había que salir a trabajar. Yo trabajaba solo y no paraba hasta tener 500 kilos encima. Hoy el tarefero sabe lo que cuesta llegar a eso.

    La vida para Agustín no fue fácil desde sus principios “cuando tenía 11 años empecé a experimentar el trabajo duro de la cosecha de yerba mate, esos recuerdos me dan mucha fuerza para poder enfrentar las adversidades que se presentan en la vida cotidiana como así también en el deporte. Esa dura experiencia en los yerbales me sirvió mucho y en lo personal estoy muy contento”, señalo.

    “recuerdo que nos íbamos de campamento por 15 días, nos instalamos en el monte a cosechar yerba. Estábamos en constante peligro y sobre todo porque  abundan los malos consejos. No hay motivación para poder ayudar a nuestras familias”.

    -¿Cómo eran las condiciones de trabajo que tenían?

    -Trabajaba todos los días, no paraba hasta llegar a los 500 kilos por día.

    En esas oportunidades nosotros dormíamos en el suelo, en un colchón y además hacíamos una carpita. Muchas veces nos pegaba la tormenta y se nos volaba todo, también sufrimos las invasiones de hormigas como también de mosquitos.

    Un día, hacia tanto frío que  llevábamos muchos abrigos y nos íbamos entre 20, cuestión que ese día a las 5 am, solo tres fuimos a buscar la yerba, sin importar el frío. Nos congelabamos. Estábamos en constante peligro.

    Hoy en día, el resto de mis amigos que siguieron dedicándose a la tarefa no viven bien, uno de ellos perdió la memoria, otro chico perdido en la droga, otro preso y así. Lamentablemente eso les tocó.

    Pero un día, la vida de Agustín, cambió   para siempre “estaba en mi casa, a punto de salir a cosechar y ese día llegó una maestra para hablar con mi mamá. Ella me invita a terminar la primaria, yo había abandonado cuando estaba en cuarto grado para dedicarme a la yerba mate, ya que la necesidad en la casa abundaba muchísimo. Ese día que llega la maestra a mi casa, me motivo mucho, me dijo que yo tenía que sacrificar muchas cosas para poder terminar la primaria. Me propuse terminar cueste lo que cueste, a pesar que fue difícil todo. Pero siempre, le di para adelante”.

    -¿Cuándo conociste el atletismo?

    - Yo antes jugaba al futbol, con todos mis amigos del barrio, descalzo y sin remera, como solía andar siempre. 

    Al año que arranque el secundario, me invitó  un profesor de educación física para  acercarme a la pista de atletismo y empezar a correr. Se  ve que me vio en educación física corriendo muy bien y me llegó la invitación. Durante ese tiempo empecé a entrenar para jugar los juegos Evitas. Además  me propuse entrenar mejor para ganar algunas carreras dentro de la provincia.

    -¿Cómo te fue en los Evitas ese año?

    -La verdad que no me fue nada bien, no me “piche”, entendí que debía entrenar para poder superarme y así poder seguir compitiendo en el futuro.

    -Y después de esos Evitas, ¿seguiste compitiendo?

    -Ya en el 2015, empecé a competir más en pistas, tuve la posibilidad de viajar al CeNARD, por  primera vez y ahí debute con récord provincial  de 3mil metros en categoría menores. Y bueno, hoy ya se cumplen 6 años que estoy en el atletismo.

    -¿Cómo fue tu primera experiencia compitiendo fuera del país?

    - Mi primera competición fuera del país fue en Santiago de Chile, se  me dio la posibilidad de estar en el 5to puesto, por primera vez había competido en un Sudamericano del cross country; y eso fue  grandísimo para mí porque nunca pensé que iba estar entre los mejores.

    -¿Para este año que tenías planeado?

    -Tenía planeado correr un poco más fuerte, viajar a Salta para entrenar, prepararme para los sudamericanos. Pero bueno, actualmente me dedico a cursar el 2do años de la carrera de kinesiología. Sé que es un trabajo duro aprobar todas las materias, pero todo tiene recompensa.

    -¿Recibís algún tipo de ayuda en lo económico para poder afrontar tus gastos?

    - Estoy muy contento y agradecido a la gente que me ayuda, sinceramente a pesar de todo, ellos están  ayudándome. Tanto el Ministerio de Deportes de la provincia y mis sponsors, me dan una mano muy grande.

    Mi primer sponsor fue una verdulería, yo necesitaba alimentarme mejor para poder afrontar mejor mis entrenamientos, entonces me acerque  a ese lugar y les pregunté si me podían dar una mano, y bueno, los dueños me dieron el ok. 

    -¿Durante la pandemia, como te estás entrenando?

    -Me entrenaba en mi casa, ya nos habilitaron un espacio para poder correr en un club de mi ciudad, así que tranquilo. 

    Poder volver a correr es muy lindo, sigo motivado; sé que el objetivo es claro y no hay que bajar los brazos. Siempre positivo y ser paciente.

    La historia de Agustín solo se puede simplificar en palabras como trabajo, esfuerzo, dedicación y superación. 

    Muchas veces nos preguntamos como es la vida del tarefero, principalmente en la provincia de Misiones, el oriundo de Oberá es uno de esos tantos casos que sufren esas malas condiciones de trabajo, una lástima que tengan que sufrir esas condiciones de trabajo para ganarse el pan y llevar a sus casas.

    Pero la vida le regalo un “don” que es correr en busca de un sueño que se resume en poder triunfar en el mundo y así también, seguir dando el ejemplo para otros chicos que quieren buscar una luz de esperanza  en sus vidas  a través del deporte.

     

     

    Por: Lautaro Moschner y Daniel Kurtz.

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